Por
un bombo legüero
Un músico nace de un primer encuentro, de
una circunstancia trascendental en la que un sonido se incrusta en el alma,
explota y la reviste de música. Con un bombo legüero y dos canciones tocadas de
manera torpe pero con gran intención fue cómo la música fecundó el alma de un
niño llamado Sandro Benedetto.
A los siete años Sandro inició clases de
guitarra, para los quince era consciente de su
vocación por la música; realizó un
aprendizaje continuado de instrumentos que profundizó al terminar
el secundario. Esta pasión por la música
junto a la vocación por la enseñanza lo acompañaron desde muy temprana edad ya
que desde chico sintió que le gustaba
enseñar lo que sabía, el tiempo reafirmó su gusto y apreciación por la labor docente.
Actualmente trabaja como músico y profesor. Las distintas carreras que
realizó le han permitido crear y enseñar
música para cine y teatro. Considera que musicalizar en estas prácticas
artísticas son experiencias totalmente
diferentes, ya que el cine provee
imágenes invariables con duraciones estables, es un fenómeno que no se
altera en el tiempo; en cambio, el
teatro es efímero, es concebido sin tiempos estrictos; así aunque, sean
similares generan tiempos diferentes.
Sandro es sumamente profesional pues capta la idea del director porque sabe
muy bien que la música incidental es marcada
por pautas de creación externas sujetas
a apreciaciones. Aunque es meticuloso,
suele abrir espacios para crear su música sin cumplir horarios para nadie, por
tanto en estas instancias no tiene límites para explorar su talento.
Disfruta mucho de su trabajo con los medios audiovisuales, ya que este
le permite pensar o crear cosas que no
se le hubiesen ocurrido en una práctica personal. Reconoce que lúdica en la creación es lo que realmente le fascina.
Sandro
Tiene muy en claro que la banda sonora
puede llegar a completar una idea, y
aunque puede ayudar a que ese complejo estético sea elevado,
sobre ella no recae la responsabilidad de
la buena o mala calidad del producto final.
Además de estas certezas, lo que más ama de
su profesión es la posibilidad de jugar y ser libre al mismo tiempo, la
posibilidad que otorga la música de amar y ser feliz.
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