domingo, 25 de mayo de 2014

En el Caribe. Nota de lector

En el Caribe

   Es admirable el caso de Wakefield. Cuántas personas querrían vivir en la casa de en frente con tal de quebrar una rutina agobiante; aunque, si hubiese necesitado tomarse un tiempo para dar aire  su relación, ¿por qué hospedarse  frente a su propia casa?. Esto sugiere que Wakefield tenía trastorno de identidad disociativo y nunca nadie lo habría notado.
    Es una posibilidad que muy pocos podrían negar; aunque no hay que omitir la probabilidad más obvia: de que el Sr Wakefield  habría querido separarse de su esposa y, en el  afán de evitar un escándalo -frente a sus hipócritas vecinos ingleses, quienes suelen ser  de normas drásticas y moralmente correctas-, decidiera  hacer lo que muchos hemos deseado hacer en algún punto de nuestra vida, desaparecer.
   Convengamos: la sociedad inglesa ha sido siempre de cuidar las apariencias; es posible que el Sr Wakefield, las habladurias dedicadas a su esposa por parte de sus amistades, tuviese consideración por la pobre mujer, y quisiese reducir el impacto, ya que  una viuda y una mujer divorciada no son miradas de la misma manera.
   Resultaría interesante conocer la versión de este prófugo marital, y comprender los sucesos que lo llevaron a cometer tal osadía. El Sr Wakefield, que se ausentó de casa durante veinte años, al volver encontró a su fiel y vieja esposa en su calurosa casa. Pareciera que hubiera estado de viaje; aparentemente no perdió nada. Lo más probable es que estuviese de viaje, caminando en tanga por el Caribe ¡Viejo sagaz! 

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